lunes, 4 de abril de 2011

El Silencio de Dios

“Oh Dios, no guardes silencio; no te quedes, oh Dios, callado e impasible.”
Salmos 83:1

Asaf tenía problemas, se veía amenazado por enemigos más poderosos y numerosos que él. La amenaza de invasión de Edom, Moab y Asiria era creciente y asustaba. Asaf no era el general del ejército, ni siquiera era soldado. No tenía la presión de tomar la espada e ir a defender el territorio. Era el jefe de los cantores del templo. Una persona espiritual, que dedicaba su vida al servicio de Dios. Alguien que en principio no debería sufrir contrariedades ni problemas.

Pero Asaf estaba angustiado. Los problemas que tenían le quitaban la tranquilidad, la presión era intensa, y la salida no se veía. Y el hombre espiritual clama a Dios buscando soluciones. Nadie puede juzgar si le faltó fe, o si oró poco. Pero la realidad fue que Dios no respondió. No sabemos cuanto tiempo estuvo orando, ni cuanto tiempo esperó por una solución.

Lo que sí sabemos es que la ayuda no llegó, y aunque oró mucho no recibió lo que esperaba. Entonces el cantor del templo escribe esta canción, y le pide a Dios que no guarde silencio, que no se mantenga callado, que su ansiedad era demasiada para soportarla, que quería una respuesta. Es posible que hubiera enojo en su tono.

Pasaron los años y Dios a veces actúa de la misma manera. Hoy también a veces Dios guarda silencio. Y en vez de responder, se mantiene impasible. Esta situación genera más ansiedad y preocupación; y una sensación dura de abandono. En estos momentos es cuando el diablo introduce esos pensamientos malignos tales como: Dios no te quiere, si lo hiciera te respondería; sos muy malo para que Dios responda; Dios te está castigando por tus pecados; Dios se olvidó de vos.

Pero por más triste o angustiado que estés, estos pensamientos son una absoluta mentira. El silencio de Dios no implica castigo, desatención o desdén. Él sabrá por qué tarda tanto en darnos lo que necesitamos. Pero Él sabe por que lo hace. Y a su tiempo, va a darnos lo que Él considera que es lo mejor; aunque eso sea distinto a lo que esperábamos.

No tenemos la atribución de cuestionar a Dios por su silencio; pero en vez de enojarnos y desesperarnos; nos recomienda que sigamos confiando en su soberanía.
by calithos en DevocionalDiario.org


REFLEXIÓN — El silencio de Dios tiene una razón divina.

ORACIÓN: Dios mio, no permitas que mis ancias y mis afanes impidan ver tu gloria en mi vida, aunque mis enemigos y problemas estén encima mio, yo esperaré en ti y a tu santa voluntad. Guíame en tus caminos y hazme un mejor hijo tuyo. ¡Enséñame aún en tu silencio!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Esperamos que esta palabra sea de edificación para tu vida y que así mismo la compartas con todos aquellos que conoces. Cuando la copies, por favor respeta los derechos de autor
¡Dios te bendiga enormemente!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...