Mira la situación a través de la fe y verás como tu espíritu se levanta y comienzas a ser transformado.
Dios tiene un método especial para producir cosas y resultados y se trata de llamar lo que NO ES como si fuera. Esta divina forma de actuar debe ser también nuestra forma normal, porque lo que es normal para Dios debe serlo para nosotros también. Lo normal para Dios es que veamos los resultados terminados y hablemos y tratemos las cosas como tal. Por ejemplo si tenemos problemas emocionales y espirituales debemos ver, sentir y declarar que esos problemas emocionales serán sanados y seremos liberados, cuando creemos que no hay salida y que no tenemos solución estamos actuando de forma anormal para Dios, porque según él siempre hay salida. Todo lo que para Dios es normal, para el pensamiento humano parece anormal, parece locura. Pero la realidad y la verdad la tiene Dios y no la incredulidad.
A lo que parece que no tiene salida, nosotros lo vemos en fe y declaramos la salida, esta fe se hace parte esencial de nosotros y se nos quitan las dudas y miedos. Nuestra batalla continua es si nos mantenemos creyendo en victoria o nos flaqueamos para estar en derrota.
Cuando Dios creo el universo dice la biblia que “de la nada” lo creo, esta es la naturaleza omnipotente de Dios. Cuando Dios llamó a Gedeón le dijo: “Varón esforzado y valiente” (Jue. 6:12) Luego Gedeón dijo “No, si yo soy el menor, mi familia es pobre…”, para Dios es normal lo que no es como si fuera y luego eso que no es se trasforma en lo que Dios declaró, por eso la biblia dice que su palabra no vuelve a él vacía, sino que su palabra declarada va, trasforma, crea y cumple su propósito.
Si hoy estás en medio de esa situación que parece “NO ES” lo que quisieras, comienza a ponerte de acuerdo con Dios, para verla, hablarla y actuar como si esto fuera a cambiar. Llama a las cosas que no son como si fueran, esto es poder de Dios, la fe es como un golpe a las circunstancias, es una batalla que debemos afrontar cada día. No bajes los brazos actúa como tu Padre Celestial, actúa como Jesús, porque tenemos su sangre, somos participantes de la naturaleza divina.
Comienza a verte de forma diferente, si algo te cuesta, cambia la perspectiva de temor, de vergüenza, de fracaso por la perspectiva de Dios.
Gedeón se transformo en un varón esforzado y valiente por causa de lo que Dios creía de él, luego el se puso de acuerdo con Dios y avanzó. Decide hoy no ponerte los lentes de la incredulidad y temor y cámbialos por una fe superior. Poco a poco nos vamos transformando a imagen de Jesús, fuertes, obedientes, pacientes, compasivos. Nuestros sentimientos van siendo pulidos a medida que andamos en fe. No te desalientes porque aunque te sientas desanimado y sin fuerzas hoy Dios te dice: “esforzado y valiente” usa tu imaginación, tus pensamientos y tus palabras para verte transformado según lo que quieres lograr, mira la situación a través de la fe y verás como tu espíritu se levanta y comienzas a ser transformado.
Cuando Dios miró al Saulo de Tarso vio a uno de los apóstoles más usados de todos los tiempos, que escribió gran parte del nuevo testamento, porque llamo lo que no es como si fuese, lo mismo con David, un simple y olvidado pastorcito de ovejas el Señor lo vio como el más prominente de los reyes de su pueblo y así fue, por que vio lo que no es como si fuese.
Donde hay enfermedad Dios ve sanidad
Donde hay pobreza Dios ve prosperidad
Donde hay vacío Dios produce vida y gozo
Donde hay confusión Dios ve claridad
Donde hay soledad Dios de compañía
Donde hay fracaso Dios lo torna en éxito
Donde hay heridas Dios produce sanidad emocional
Donde hay opresión Dios ejecuta liberación
Donde hay pleitos Dios desata paz
Recuerda que somos nosotros lo que tenemos que hacer este acuerdo con Dios, porque en el momento que decido seguir sus consejos y ver y hablar lo mismo que el Señor ve y habla las cosas cambian.
Este es tu día de ponerte de acuerdo con Dios y llamar todo lo que no es como si fuera. No hagas acuerdos con las tinieblas y no aceptes las derrotas, lo negativo, solo debes aceptar lo que pertenece a tu herencia, a todo lo que nos dejo Jesús en la cruz, todas las promesas de Dios en la biblia son nuestra única herencia y son las que tenemos que creer, pedir y esperar.
By Esteban Correa, tomado de http://www.avanzapormas.com/
lunes, 28 de febrero de 2011
Cosas que no son como si fueran
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Ministerio Jóvenes de Presencia de la Iglesia de Dios en Colombia
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lunes, febrero 28, 2011
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lunes, 21 de febrero de 2011
Reaviva tu corazón para Dios
En esta ocasión te traemos una palabra hermosísima de una de las páginas de nuestros hermanos en Cristo, Esperamos que la disfrutes como nosotros.
Vuelva a ese momento en el que la gloria de Dios inundó su alma dejándole mudo de admiración.
Me encontraba sentado en el balcón de un inmenso centro de convenciones, rodeado de 12.000 otros líderes cristianos, cuando el orador hizo una sencilla pregunta que me tomó desprevenido. Era una que había escuchado antes, pero en la que no había pensado por algún tiempo: "¿Se entristece tu corazón por las cosas que le entristecen el corazón a Dios?"
Me sentí abrumado por una tremenda sensación de condena, y escuché la voz apacible y delicada del Espíritu Santo diciéndome: Mark, ¿qué pasó con el chico que solía caminar de un lado a otro por la capilla de la universidad buscando mi rostro?
Pocas cosas son más dolorosas que sentir el veredicto de culpabilidad del Espíritu Santo. Es porque Dios nos ama tan profundamente que nos quebranta donde hay que hacerlo. Pero uno no puede escuchar sólo la mitad de lo que Él quiere decirnos. Si uno ignora su voz de condena, también perderá su voz reconfortante y guiadora. Así que me senté y opté por escucharlo. El Señor trajo a mi mente recuerdos del amor que tuve una vez para Él, y me reveló lo endurecido que se había vuelto mi corazón en mis años de mayor "madurez" espiritual. Y eso me destrozó el corazón.
Pero no fui el único a quien Dios estaba hablando; todos los líderes de la iglesia confesaron después que habían sentido el veredicto condenatorio por lo mismo. Por tanto, en vez de salir corriendo para almorzar, pasamos un tiempo juntos, llorando, confesando y orando. Creo que fuimos los últimos en salir del auditorio.
Recordar las primeras cosas
Me encontré pocos días después listo para predicar en la capilla de la universidad en la que estudié. Así que subí a ese viejo balcón donde, décadas antes, había pasado cientos de horas buscando al Señor. Fue durante esos sagrados momentos de oración que mi corazón se entristeció por primera vez por las cosas que le entristecen el corazón a Dios, y Él comenzó a moldear mi alma con su pasión. Fue allí donde Él comenzó a sustituir mis ideas por las suyas, dándome una visión del tamaño de Dios para mi vida y su reino.
Cuando comencé a caminar de un lado a otro y a orar como lo había hecho en mis primeros años, me di cuenta de pronto que, en muchos aspectos, me había convertido prácticamente en un cristiano profesional. Mi corazón no latía con tanta fuerza como antes, y mi pulso no se aceleraba en la presencia de Dios como solía hacerlo. Pero algo portentoso estaba sucediendo: el Señor me estaba llevando de vuelta a un momento fundamental. Me recordó tiernamente que el joven universitario con un corazón enorme para Él seguía estando allí, en algún lugar dentro de mí. Comprendí que, si quería recuperar lo que una vez tuve, tendría que volver de nuevo a la zona cero: al pie de la cruz. Necesitaba hacer las cosas que había hecho primero, como practicar las disciplinas espirituales. Y, sobre todo, tendría que consagrarme a redescubrir lo que Cristo dijo que era lo más importante: amarlo a Él con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todas mis fuerzas (Mr 12.30).
En Apocalipsis 2.3-5 (NVI), Dios alaba a la iglesia en Éfeso por su paciencia y su arduo trabajo para Él. Pero también le hace una acusación: "Sin embargo, tengo en tu contra que has abandonado tu primer amor. ¡Recuerda de dónde has caído! Arrepiéntete y vuelve a practicar las obras que hacías al principio". Es su llamado a los efesios para que vuelvan a lo esencial. Y si usted ha perdido parte de su pasión, el llamado de Dios es el mismo: recuerda y arrepiéntete. Estas dos cosas están interconectadas; recordar es parte del arrepentimiento. A veces el camino hacia delante es hacia atrás.
¿Existió alguna capilla en su pasado? ¿Un lugar donde se encontraban usted y Dios? ¿Un lugar en el que tuvo una epifanía de su amor insondable por usted? Quizás fue una predicación o un libro que se convirtió en mucho más que palabras, o una experiencia cuando el Espíritu Santo dio nacimiento a algo nuevo en su espíritu. Tal vez fue un viaje misionero o un retiro en el que prometió que no volvería a ser la misma persona. O quizás fue un sueño sobrenatural, o una decisión que tomó en un altar. Parte del arrepentimiento es volver a ese momento particular para que el Señor pueda renovar el primer amor que una vez tuvimos para Él.
Volver atrás para seguir adelante
Cada vez que me he desorientado espiritualmente, he tratado de volver sobre mis pasos. Eso es básicamente lo que hacemos cada vez que participamos en la Cena del Señor: una peregrinación de regreso a la cruz. Volver a ese momento fundamental nos ayuda a seguir adelante. Por tanto, le animo a volver atrás. Regrese a ese momento en el que Dios abrió sus ojos y llenó su corazón de compasión por los demás. Vuelva a ese momento en el que la gloria de Dios inundó su alma dejándole mudo de admiración. Retorne a ese momento en que un sueño que recibió de Dios le provocó una oleada de fervor sobrenatural para seguirle dondequiera que Él quisiera guiarle.
Me pregunto si alguna vez Abraham regresó al monte Moriah, donde el Señor lo probó y le devolvió después a su hijo Isaac, proveyendo en su lugar un carnero trabado en un zarzal. Quién sabe, tal vez, si incluso conservó un cuerno para recordar la gracia de Dios. ¿Acampó Jacob a la intemperie otra vez en Betel? ¿Pudo Pedro haber remado hacia el lugar del Mar de Galilea donde una vez caminó sobre las aguas? Apuesto a que Zaqueo permitió que sus nietos subieran al sicómoro desde donde tuvo el primer atisbo del Señor Jesús. ¿Cuántas veces viajó Pablo al camino de Damasco, para detenerse en el sitio donde fue derribado de su caballo? Y si usted fuera Lázaro, ¿no habría hecho una caminata anual a la tumba donde estuvo sepultado durante cuatro días? ¿No habría puesto, tal vez, unas flores recién cortadas cerca de la entrada?
La razón principal por la que nuestra fe disminuye, es porque olvidamos la fidelidad de Dios. Es quizás por eso que la palabra "recordar" se repite cientos de veces en la Biblia. Tenemos la tendencia a recordar lo que debemos olvidar, y a olvidar lo que debemos recordar. Es por ello que Dios decía tan a menudo que construyeran altares o crearan monumentos conmemorativos. Tengo una fotografía colgada detrás del escritorio de mi oficina. Durante una caminata de oración por un apacentadero de vacas en Alexandria, Minnesota, cuando tenía 19 años de edad, recibí el llamado al ministerio. Ese apacentadero es mi zarza ardiente. Por eso, hace algunos años volví a ese lugar y contraté a un fotógrafo para que fuera conmigo. ¿Por qué razón? Porque no puedo permitirme olvidar ese lugar. Hay días cuando necesito voltearme, mirar esa foto, y recordar por qué hago lo que estoy haciendo. Pero no solo necesito recordarlo. A menudo necesito arrepentirme. Entonces tengo que hacer lo que hice al principio.
¿Hay algún lugar al que usted necesita regresar? ¿Una práctica espiritual que necesita resucitar? Nada nos impulsa hacia el destino que Dios ha creado para nosotros, como recordar y arrepentirnos —y enamorarnos de nuestro Primer Amor otra vez. Vuelva a hacer lo que hizo al comienzo, y su vida nunca volverá a ser la misma
Tomado de http://www.avanzapormas.com/
Vuelva a ese momento en el que la gloria de Dios inundó su alma dejándole mudo de admiración.
Me encontraba sentado en el balcón de un inmenso centro de convenciones, rodeado de 12.000 otros líderes cristianos, cuando el orador hizo una sencilla pregunta que me tomó desprevenido. Era una que había escuchado antes, pero en la que no había pensado por algún tiempo: "¿Se entristece tu corazón por las cosas que le entristecen el corazón a Dios?"
Me sentí abrumado por una tremenda sensación de condena, y escuché la voz apacible y delicada del Espíritu Santo diciéndome: Mark, ¿qué pasó con el chico que solía caminar de un lado a otro por la capilla de la universidad buscando mi rostro?
Pocas cosas son más dolorosas que sentir el veredicto de culpabilidad del Espíritu Santo. Es porque Dios nos ama tan profundamente que nos quebranta donde hay que hacerlo. Pero uno no puede escuchar sólo la mitad de lo que Él quiere decirnos. Si uno ignora su voz de condena, también perderá su voz reconfortante y guiadora. Así que me senté y opté por escucharlo. El Señor trajo a mi mente recuerdos del amor que tuve una vez para Él, y me reveló lo endurecido que se había vuelto mi corazón en mis años de mayor "madurez" espiritual. Y eso me destrozó el corazón.
Pero no fui el único a quien Dios estaba hablando; todos los líderes de la iglesia confesaron después que habían sentido el veredicto condenatorio por lo mismo. Por tanto, en vez de salir corriendo para almorzar, pasamos un tiempo juntos, llorando, confesando y orando. Creo que fuimos los últimos en salir del auditorio.
Recordar las primeras cosas
Me encontré pocos días después listo para predicar en la capilla de la universidad en la que estudié. Así que subí a ese viejo balcón donde, décadas antes, había pasado cientos de horas buscando al Señor. Fue durante esos sagrados momentos de oración que mi corazón se entristeció por primera vez por las cosas que le entristecen el corazón a Dios, y Él comenzó a moldear mi alma con su pasión. Fue allí donde Él comenzó a sustituir mis ideas por las suyas, dándome una visión del tamaño de Dios para mi vida y su reino.
Cuando comencé a caminar de un lado a otro y a orar como lo había hecho en mis primeros años, me di cuenta de pronto que, en muchos aspectos, me había convertido prácticamente en un cristiano profesional. Mi corazón no latía con tanta fuerza como antes, y mi pulso no se aceleraba en la presencia de Dios como solía hacerlo. Pero algo portentoso estaba sucediendo: el Señor me estaba llevando de vuelta a un momento fundamental. Me recordó tiernamente que el joven universitario con un corazón enorme para Él seguía estando allí, en algún lugar dentro de mí. Comprendí que, si quería recuperar lo que una vez tuve, tendría que volver de nuevo a la zona cero: al pie de la cruz. Necesitaba hacer las cosas que había hecho primero, como practicar las disciplinas espirituales. Y, sobre todo, tendría que consagrarme a redescubrir lo que Cristo dijo que era lo más importante: amarlo a Él con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todas mis fuerzas (Mr 12.30).
En Apocalipsis 2.3-5 (NVI), Dios alaba a la iglesia en Éfeso por su paciencia y su arduo trabajo para Él. Pero también le hace una acusación: "Sin embargo, tengo en tu contra que has abandonado tu primer amor. ¡Recuerda de dónde has caído! Arrepiéntete y vuelve a practicar las obras que hacías al principio". Es su llamado a los efesios para que vuelvan a lo esencial. Y si usted ha perdido parte de su pasión, el llamado de Dios es el mismo: recuerda y arrepiéntete. Estas dos cosas están interconectadas; recordar es parte del arrepentimiento. A veces el camino hacia delante es hacia atrás.
¿Existió alguna capilla en su pasado? ¿Un lugar donde se encontraban usted y Dios? ¿Un lugar en el que tuvo una epifanía de su amor insondable por usted? Quizás fue una predicación o un libro que se convirtió en mucho más que palabras, o una experiencia cuando el Espíritu Santo dio nacimiento a algo nuevo en su espíritu. Tal vez fue un viaje misionero o un retiro en el que prometió que no volvería a ser la misma persona. O quizás fue un sueño sobrenatural, o una decisión que tomó en un altar. Parte del arrepentimiento es volver a ese momento particular para que el Señor pueda renovar el primer amor que una vez tuvimos para Él.
Volver atrás para seguir adelante
Cada vez que me he desorientado espiritualmente, he tratado de volver sobre mis pasos. Eso es básicamente lo que hacemos cada vez que participamos en la Cena del Señor: una peregrinación de regreso a la cruz. Volver a ese momento fundamental nos ayuda a seguir adelante. Por tanto, le animo a volver atrás. Regrese a ese momento en el que Dios abrió sus ojos y llenó su corazón de compasión por los demás. Vuelva a ese momento en el que la gloria de Dios inundó su alma dejándole mudo de admiración. Retorne a ese momento en que un sueño que recibió de Dios le provocó una oleada de fervor sobrenatural para seguirle dondequiera que Él quisiera guiarle.
Me pregunto si alguna vez Abraham regresó al monte Moriah, donde el Señor lo probó y le devolvió después a su hijo Isaac, proveyendo en su lugar un carnero trabado en un zarzal. Quién sabe, tal vez, si incluso conservó un cuerno para recordar la gracia de Dios. ¿Acampó Jacob a la intemperie otra vez en Betel? ¿Pudo Pedro haber remado hacia el lugar del Mar de Galilea donde una vez caminó sobre las aguas? Apuesto a que Zaqueo permitió que sus nietos subieran al sicómoro desde donde tuvo el primer atisbo del Señor Jesús. ¿Cuántas veces viajó Pablo al camino de Damasco, para detenerse en el sitio donde fue derribado de su caballo? Y si usted fuera Lázaro, ¿no habría hecho una caminata anual a la tumba donde estuvo sepultado durante cuatro días? ¿No habría puesto, tal vez, unas flores recién cortadas cerca de la entrada?
La razón principal por la que nuestra fe disminuye, es porque olvidamos la fidelidad de Dios. Es quizás por eso que la palabra "recordar" se repite cientos de veces en la Biblia. Tenemos la tendencia a recordar lo que debemos olvidar, y a olvidar lo que debemos recordar. Es por ello que Dios decía tan a menudo que construyeran altares o crearan monumentos conmemorativos. Tengo una fotografía colgada detrás del escritorio de mi oficina. Durante una caminata de oración por un apacentadero de vacas en Alexandria, Minnesota, cuando tenía 19 años de edad, recibí el llamado al ministerio. Ese apacentadero es mi zarza ardiente. Por eso, hace algunos años volví a ese lugar y contraté a un fotógrafo para que fuera conmigo. ¿Por qué razón? Porque no puedo permitirme olvidar ese lugar. Hay días cuando necesito voltearme, mirar esa foto, y recordar por qué hago lo que estoy haciendo. Pero no solo necesito recordarlo. A menudo necesito arrepentirme. Entonces tengo que hacer lo que hice al principio.
¿Hay algún lugar al que usted necesita regresar? ¿Una práctica espiritual que necesita resucitar? Nada nos impulsa hacia el destino que Dios ha creado para nosotros, como recordar y arrepentirnos —y enamorarnos de nuestro Primer Amor otra vez. Vuelva a hacer lo que hizo al comienzo, y su vida nunca volverá a ser la misma
Tomado de http://www.avanzapormas.com/
ORACIÓN: Dios mío, permíteme regresar a ti, a ese fluir de tu Espíritu y poder retomar el amor que he dejado atrás. Haz de mí un hombre nuevo y permíteme ver y sentir tu gloria, majestuosidad y tú presencia una vez más en mi vida. Amén.
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AMOR,
ARREPENTIMIENTO,
FE,
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ORACION,
PRUEBA
lunes, 14 de febrero de 2011
¿CUÁL ES MI PROPÓSITO SUPREMO?
LECTURA DE LA SEMANA: 1 Crónicas 16: 7 - 36
“Cantad entre las gentes su gloria, y en todos sus pueblos sus maravillas”
1 Crónicas 16: 24
¿Quién soy?, ¿Por qué estoy aquí?, ¿cuál es el propósito para el cual existo? Cada cristiano debe enfrentar estas mismas y fundamentales preguntas. Hace unos años yo estaba enseñando una clase a jóvenes adultos. Todos habían crecido en la iglesia y una noche les pregunté algo que yo consideraba fundamental. ¿Porque estamos aquí? Y ¿Por qué Dios nos perdono nuestros pecados?, al principio todos se quedaron callados, de pronto una mujer contestó. –Para que podamos ir al cielo; otra persona dijo: -Para que no tengamos que ir al infierno; y alguien mas dijo: - Para perdonarnos de nuestros pecados. Desafortunadamente estos jóvenes están muy equivocados en su experiencia cristiana y ya sabia porque no conocían a fondo el verdadero propósito de Dios en sus vidas. La Biblia nos presenta un claro propósito, Dios manda entre su pueblo “CANTAD ENTRE LAS GENTES SU GLORIA”, este llamado se menciona repetidamente en los versículos que siguen “DAD A JEHOVÁ GLORIA Y PODER”, “DAD A JEHOVÁ LA HONRA DEBIDA A SU NOMBRE”.
ORACION: Señor Jesús, reclamo en este día el propósito para el cual he sido creado, que mediante mi vida conozcan todos y cada una de las personas que me rodean tus obras, tu poder y tu maravillosa gloria, porque tu Jehová eres real, porque tu Jehová simplemente existes. AMEN.
PENSAMIENTO:
PROMUEVE LA GLORIA DE DIOS ANTE TODOS LOS HOMBRES.
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lunes, febrero 14, 2011
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lunes, 7 de febrero de 2011
UN AVISO ANTES DEL FRACASO
LECTURA DE LA SEMANA: Hechos 27: 1 - 25
“Pero ahora os exhorto a tener buen animo, pues no habrá ninguna perdida de vida entre nosotros, sino solamente de la nave.
Hechos 27: 22
Cuando el apóstol pablo fue enviado a Roma, (preso por causa de la palabra de Dios) y siendo guiado por Dios antes de zarpar recomendó a la tripulación ESPERAR MAS TIEMPO, pero no oyeron. Antes de que venga un fracaso a nuestras vidas siempre habrá un previo aviso de parte de Dios, pero si ignoramos el aviso irremediablemente nos enfrentaremos a la perdida y con la perdida el dolor.
En muchas situaciones de nuestras vidas muchos nos advierten que consecuencias traerán el paso que vayamos a dar como por ejemplo iniciar una relación sentimental con una persona inadecuada, establecer amistad con personas que quizás no convienen, realizar un negocio sin pedir al voluntad de Dios, o simplemente aprovecharnos de un ambiente propicio para conseguir lo que queremos sin detenernos a pensar en las consecuencias. Es entonces ALLÍ cuando llega el fracaso, la pérdida, el dolor… Y cuando empezamos a vivir las consecuencias de ese fracaso, vemos nuestra vida oscura y creemos que no hay salida, vienen entonces los reproches, y creemos que no hay solución a nuestros problemas , nos deprimimos y perdemos la fe, entonces, es cuando en el momento preciso llega la palabra de aliento a nuestra vida, y nos anima a continuar porque tal vez, se nos ha perdido lo mas importante el norte de nuestra vida y quizá con eso la misma vida y la oportunidad de triunfar, viene entonces Dios y nos conforta, trae aliento y nos impulsa a levantarnos de nuevo para poder continuar aunque tengamos que sufrir las consecuencias, de nuestras equivocaciones, porque la voluntad de Dios es perfecta, agradable y buena, y en divina voluntad y misericordia una vez mas nos RESTAURA, NOS LEVANTA Y ENCAMINA DE NUEVO, regalándonos UNA NUEVA OPORTUNIDAD.
ORACION: Señor Jesús reconozco que he pecado, he fallado y he sido desobediente, perdóname y ayúdame a entender tu voluntad AMEN.
PENSAMIENTO:
DIOS SIEMPRE DARA UN MOTIVO DE ESPERANZA PARA VER UN NUEVO AMANECER
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lunes, febrero 07, 2011
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domingo, 6 de febrero de 2011
CONFÍA, SOLAMENTE CONFÍA
LECTURA DE LA SEMANA: Lucas 8: 22 – 25
… Despertando el, reprendió al viento y las olas; y cesaron y se hizo bonanza. Y le dijo Donde está vuestra fe?
Lucas 8: 24 - 25
En este relato Jesús mismo entra con sus discípulos en la barca y les dice “Pasemos al otro lado del lago” y se durmió. Vamos a pensar que esa barca es nuestra vida, que el lago son las diversas dificultades por las cuales estamos pasando y necesitamos pasar al otro lado de nuestros problemas pero a veces se nos olvida que Dios ha prometido pasar con nosotros al otro lado. Pensamos muchas veces que Dios se ha olvidado de nosotros, que nos ha abandonado, que como a los discípulos Jesús se ha quedado dormido, nos ha dejado, nos ha desamparado, no ha querido bendecirnos, nos ha dado la espalda, no ha querido escuchar nuestra suplica, pero es todo lo contrario cuando mas pensamos que Dios esta lejos es cuando mas cerca el esta de nosotros, a veces no lo podemos entender porque los problemas nos quitan la fe y desconfiamos de Dios, dudamos de su amor pero como a los discípulos el señor nos dice hoy “PASA CONMIGO AL OTRO LADO”.
Son esos momentos difíciles cuando mas debemos aferrarnos a la mano de Dios, no perder la fe, ni dejar que los problemas nos quite la atención del poder de Dios. No importa que nuestro clamor sea tan insistente que pareciera que aburriéramos a Dios. Así como los discípulos vinieron a Cristo y lo despertaron pidiendo que los ayudara, y el se despertó y reprendió al viento y las olas se calmaron así también debemos ser, no debemos dejar la oración y no soltarnos de la mano de Dios hasta que veamos su respuesta confiando con todo nuestro corazón en su promesa de no dejarnos ni abandonarnos. El manifestara su poder porque para Dios nada es imposible
ORACION: Señor Jesús ayúdame a creer en ti con todo mi corazón, recuérdame en cada momento de mi vida las promesas que tienes para mí, hoy creo y confió que tú puedes ayudarme con cualquier situación de mi vida por imposible que parezca. AMÉN.
PENSAMIENTO:
NO LE DIGAS A DIOS CUAN GRANDES SON TUS PROBLEMAS, DILE A TU PROBLEMAS CUAN GRANDE ES TU DIOS.
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domingo, febrero 06, 2011
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